
Calentar tu sala limpia de clase 100 sin causar desorden
Cuando se trabaja en un entorno de clase 100 (ISO 5), lo último que se necesita es que alguna partícula sucia arruine todo el proceso de producción. Esto ocurre más a menudo de lo que la gente admite. Compras una lámpara de infrarrojos estándar; esta se calienta y, de repente, esos recubrimientos o adhesivos baratos comienzan a desprenderse. Ahora tienes residuos por todas partes en las obleas. Es un verdadero desastre.
Decidimos solucionar este problema recurriendo a elementos básicos: cuarzo sintético de alta pureza y oro depositado al vacío.
¿Por qué oro?
Porque el oro no se oxide. El aluminio y la plata son adecuados para algunas aplicaciones, pero con el tiempo forman una capa de suciedad que eventualmente se desprende. El oro, en cambio, permanece intacto.
Además, es increíblemente eficiente: refleja el espectro de infrarrojos directamente hacia el objetivo deseado. Esto significa que las piezas reciben el calor necesario, y el marco de la máquina no se convierte en un enorme radiador.
Mantenerlo limpio
Los tubos están hechos de cuarzo de alta pureza, así que no hay riesgo de que haya impurezas metálicas que lleguen a la zona de producción. También hemos abandonado los adhesivos y sellantes orgánicos. Todo está unido mediante soldadura o fijación mecánica. De esta manera, cuando se alcanza la temperatura de operación, no hay emisión de sustancias químicas en el espacio limpio.
Algunas cosas a tener en cuenta
Estas lámparas son muy potentes. Dado que el reflector de oro envía casi toda esa energía hacia adelante, el calor es intenso. Hay que tener cuidado con los controladores PID para evitar que la temperatura exceda los límites permitidos. Un consejo: asegúrate de que las ventiladores de enfriamiento realmente saquen el calor de los extremos de la lámpara. De lo contrario, los conectores eléctricos se dañarán mucho antes de lo esperado.
Hemos diseñado estas lámparas como reemplazos ideales para líneas de producción de semiconductores y dispositivos médicos. Obtienes el calor necesario, y tu ambiente permanece impecable. Tan simple como eso.